Cuba, la lucha por las políticas que consoliden el proyecto
socialista.
“Con todos y para el bien de todos” José Martí.
Cuando en 1990 la URSS y el resto de los llamados países
socialistas de Europa del este rindieron sus banderas al capitalismo, Cuba
recibía de ese mercado el 63% de los alimentos; el 86% de las materias primas;
el 98% de los combustibles; el 86% de las maquinarias y el 70% de las
manufacturas.
25 años han transcurrido desde la caída del Muro de Berlín
y, a pesar de los augurios de la contrarrevolución mundial, la Isla caribeña,
el Primer Territorio Libre de América sigue en pie.
Pocas veces en la historia mundial la decisión de un pueblo,
guiados por una dirección revolucionaria que con 7 hombres y 5 fusiles fue
capaz de anunciar después del golpe
demoledor de Alegría del Pio “ahora si derrotaremos a la dictadura”, ha sido
capaz de mantener una resistencia ante el enemigo más poderoso de la historia
contemporánea.
La construcción del socialismo en la sociedad cubana ha
resultado un experimento social, político y económico de gran trascendencia
para el futuro de los pueblos latinoamericanos. De sus aciertos y errores
debemos aprender los revolucionarios que seguimos pretendiendo cambiar el
mundo.
El Partido anuncio que ante la claudicación de los países
socialista, el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero
que era dable esperar, el país entraba en lo que se llamó el “Periodo especial
en tiempo de paz”.
Cuba que en corto tiempo de 1959 a 1990 quedo dos veces
desconectada totalmente del mercado
mundial, (primero de los EEUU, luego del
Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) tenía que trabajar a marcha
forzada para recomponer su economía, mantener al pueblo unido y enfrentar una
contrarrevolución que preparaba sus valijas para el regreso triunfal a la Isla
revolucionaria.
El país incorporo
nuevos elementos a la práctica económica: apertura a la inversión
extranjera, incentivación del turismo internacional, ampliación de las empresas
mixtas, apertura de mercados campesinos
con precios derivados de la ley de oferta y demanda, autorización del trabajo por
cuenta propia, despenalización de la tenencia de divisas, creación del CUC como
unidad monetaria intermedia entre la divisa y el peso nacional y la creación de
las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC). Pero quedaron vigentes
mecanismos, prácticas y concepciones que impidieron el libre despliegue de las
fuerzas productivas, para lo cual se entrelazaron factores objetivos con otros
de carácter subjetivo, entre estos últimos las prácticas burocráticas, como
expresión de un pensamiento que, más allá de los papeles, se expresa con la rutina
que le es inherente y su consecuencia el inmovilismo. Se imponía una revisión
profunda a todo lo realizado, de ahí la necesaria actualización del modelo
económico.
El líder de la Revolución, el Comandante en Jefe Fidel Castro en su memorable discurso en el
Aula Magna de la Universidad de La Habana en el año 2005, destacaba otro de los
factores importantes de este proceso de construcción de una nueva sociedad en
Cuba.
Decía Fidel: “Una
conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que
hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de
socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo.”
La actualización del modelo económico, un camino hacia la construcción
de un modelo sostenible.
Los conceptos que rigen esta actualización del modelo se
sustentan en la planificación económica, la existencia de empresas de capital
mixto, las cooperativas, los usufructuarios de tierras, los trabajadores por
cuenta propia, los arrendadores de establecimientos y otras formas que surjan
del interés para la construcción del socialismo.
La discusión con la
sociedad cubana de las medidas que serían adoptadas por el
Parlamento demostró la necesidad de
procesar los cambios necesarios para mantener el rumbo socialista.
Más de 300 medidas
fueron adoptadas en un cronograma que
su aplicación lleva más de tres años.
Los principales problemas, entre otros, a superar en lo
económico se refieren a la necesidad de una mayor autonomía de la empresa
estatal previéndose que esta tenga mayor independencia para ejecutar sus
responsabilidades productivas; la puesta en ejecución de mecanismos de
impuestos para aportar al Estado que
seguiría garantizando las conquistas de la Revolución en cuanto a educación,
salud, seguridad social, etc. Poner en marcha mecanismos que posibiliten la inversión
extranjera que permita modernizar la
base productiva y utilizar el potencial de conocimientos que acumulo el país.
Agilizar la adjudicación de tierras
ociosas en régimen de usufructo con el fin de garantizar el consumo de
alimentos agrícolas y crear rubros de exportación. Desarrollar un mercado
mayorista que suministre a las empresas y al sector privado los insumos y
materias primas que requieran para su producción.
Uno de los cuellos de botella que crea incertidumbre entre
la población y que requiere de avances concretos en el incremento de la
producción y la productividad del trabajo es la llamada “unificación
monetaria” que resultara de la
unificación del peso cubano usado tradicionalmente y el peso convertible creado
como mecanismo de transacción con las divisas internacionales.
En el tiempo transcurrido y a pesar de que el marco de la
economía mundial es desfavorable y el bloqueo norteamericano continua
aplicándose con la misma intensidad, se han ejecutado acciones que apuntan a
darle solución a los grandes problemas de la economía cubana.
Se han distribuido más de 1 millón de hectáreas bajo un régimen de explotación que todavía dista
mucho de alcanzar la productividad necesaria que requiere la economía.
Se han aprobado más de 450 cooperativas llamadas “no
agropecuarias” que ubicadas
fundamentalmente en la esfera de servicios no resuelven totalmente el problema
de darle solución a las necesidades de la población y a posibilitar el
desarrollo de las fuerzas productivas.
Están registrados más de 450 mil trabajadores por cuenta
propia que si bien dejaron de ser una carga directa para el Estado, su aporte a
la creación de riquezas en poco sustancial.
Paulatinamente se están transfiriendo las actividades que
giran en los rubros de gastronomía, servicios personales, etc. con el objetivo
de ser gestionadas por sus trabajadores.
Las expectativas abiertas con la creación del Puerto del
Mariel que permitirá la actividad de los barcos portadores de contenedores de última
generación y sus más de 450 hectáreas dispuestas para la actividad productiva
bajo un régimen especial, fundamentalmente de inversión extranjera, abre
un camino que resultaría exitoso si el
bloqueo de los Estados Unidos se levantara o, algunas medidas que limitan el
arribo a puertos americanos de barcos que toquen puertos cubanos se
modificaran.
Al día de hoy se han presentado más de 36 proyectos de
inversión que se plantea iniciarían su ejecución en los primeros meses del
2015.
Algunos analistas sostienen la necesidad de ser más audaces
en pensar profundamente en implementar
nuevas medidas que permitan crear nuevas oportunidades y expandir las
capacidades productivas del país.
También que pueden repetirse viejos mecanismos de
centralización con nuevas estructuras.
Ciertamente, ponerse un traje nuevo no resuelve los
problemas que la sociedad ha acumulado durante más de 50 años.
Cuando en el III Congreso del Partido, se inició un proceso
que apuntaba a modificar los errores del periodo anterior este se vio truncado
por la caída del campo socialista y la crisis que hubo que enfrentar para
mantener las conquistas de la Revolución.
Pero también, en este
periodo de crisis reaparecieron
conductas que la Revolución lucho
por erradicar.
El paternalismo practicado por el Estado deberá ceder el
paso a un desarrollo más pleno, consciente y esforzado de los individuos. A las
nuevas generaciones debe posibilitarse articular sus proyectos personales con
el proyecto social. El trabajo deberá volver a ocupar su lugar como forma de
reproducción y generador de riquezas, dejando atrás el acomodo, la corrupción y
otros vicios que se han desarrollado.
El concepto de “participación” deberá cambiar dándole
protagonismo a los individuos en su fábrica, barrio, organizaciones sociales, y
fundamentalmente la familia en donde se crean los valores básicos que deben
primar en una sociedad solidaria.
Con los cambios deberán desmoronarse la falsa unanimidad, la
doble moral, lográndose la unidad en la diversidad que permitirá que los
interese personales o grupales no sean evaluados como contrarios al sistema
socialista.
El nuevo proyecto deberá modificar la existencia de elites y
sectores acomodados, combatir a la burocracia y a los sectores que
embozadamente o no pretenden el regreso
al capitalismo.
La voluntad general del pueblo cubano es la de mantener las
conquistas logradas por la Revolución y avanzar hacia una sociedad en donde sea
posible la felicidad personal y colectiva.
Habrá Patria para todos!!!!!
Hugo Wilkins Méndez
La Habana, 19 de noviembre del 2014