De nuevo la principal avenida de Montevideo, 18 de julio
sintió el clamor popular con una representación de miles de uruguayos que no
descansan todos los 20 de Mayo de cada año en reclamar JUSTICIA.
Cada vez que viajo a Uruguay, participar el 20 de Mayo en la
Marcha del Silencio es una obligación que me llena de esperanzas. Por ahora nos
va quedando eso, la esperanza. Y, también la responsabilidad de continuar
acompañando la lucha de los que reclaman y luchan por JUSTICIA.
Quizás en esa marcha la justicia que se reclama vaya mucho
más allá del esclarecimiento de los crímenes de la dictadura.
Nacimos a la vida política luchando por justicia. Y cuando
digo “vida política” no hablo de apariciones públicas, entrevistas, cargos, de
los que fueran. Hablo del día a día, del
gris, del que no se ve pero que es indispensable para intentar cambiar un mundo
que es muy injusto. Y a veces bien, a
veces mal tratamos de no apartarnos de ese camino.
Caminaba dentro de
esa marcha silenciosa junto a queridos compañeros y pensaba. Aquí,
también, junto a este reclamo va la esperanza. La esperanza de un mundo mejor.
De un Uruguay y una América Latina y Caribeña en donde no exista la
desigualdad, donde no exista la miseria y la pobreza, en donde haya
libertad y tiempo para ejercer esa
libertad. Donde haya democracia y participación para ejercer esa democracia.
Y sin dudas, queda mucho por hacer. Apenas si hemos recuperado una pequeña parte
de lo que las luchas populares habían conquistado en épocas anteriores.
Luchar por conquistar la Liberación Nacional e iniciar el
largo proceso de construcción de una
sociedad más justa, el Socialismo, que será un tránsito hacia una sociedad sin
clases, sin explotados ni explotadores, no será fácil.
La historia recoge una larga cadena de triunfos y fracasos
de los pueblos por conquistar esos objetivos.
Lo peor que pueda pasarnos es dejarnos confundir por frases vacías de que “vamos bien” o de que
“hacemos lo posible.”
Los Revolucionarios
debemos luchar por lo que otros consideran imposible. Así nacimos dentro de la
izquierda y así debemos de seguir.
Y, luchar no significa acompañar. Luchar significa agitar, hacer propaganda y organizar para reclamar y conseguir conquistas
más altas que ayuden al bienestar de
nuestro pueblo.
Nos prometimos “mover
hasta las raíces de los árboles” y apenas logramos agitar las ramas.
Nosotros, lo Tupamaros no podemos conformarnos con lo que se
ha hecho. Debemos ir a más.
No es suficiente. Nacimos para luchar por la Revolución. Por
el camino hemos dejado compañeros muertos, torturados, presos, exiliados. El
pueblo uruguayo, todo, pago las consecuencias de una brutal dictadura.
Hoy no toca hacer política participando de un gobierno que
está determinado por la hegemonía que ejerce en la sociedad la clase dominante y sus aliados internacionales.
No es suficiente una “buena gestión” de los resortes del
Estado, sus empresas e instituciones
para poder cambiar. No podemos seguir
rebajando el Programa del Frente Amplio para que las cámaras patronales, los inversionistas y las clases medias no se alarmen.
Debemos hacer política con las masas organizadas. Expresando y fusionando sus necesidades, sus aspiraciones más sentidas.
A nivel barrial, departamental y nacional. En todos los lugares en donde haya
un reclamo. Debemos decir y hacer. No alcanza con hacer. Porque para hacerlo
bien, debemos primero saber que tenemos que hacer.
Pero ver a ese pueblo
silencioso que pedía Justicia da esperanzas.
Sé que esa esperanza no es
gratuita. Que para alcanzar ese mundo todavía habrá que luchar y mucho.
Lo que no podemos hacer es dejar de luchar……………solo así
Habrá Patria para Todos ¡!!!.
La Habana 11 de junio del 2014
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